Sobre mediado del mes de Junio de este año se celebro una sencilla cena-homenaje a José Mantero Villegas (mi padre, que no el cura) en el Salón Alkali, organizada esta por algunos representantes de clubes deportivos de Valverde, donde nos dimos cita sus amigos, familia, compañeros de trabajo, representación del ayuntamiento, representantes de la comunidad educativa y colegas de oficio.
El acto transcurrió en un gran ambiente de compañerismo, amistad y a veces cargado de sentimentalismo, donde se vieron muchas muestras de afecto hacia el homenajeado y donde quien quiso dedico alguna que otras palabras a la vida de Pepe, a su labor, dedicación, compromiso y entusiasmo en todo lo que se ponía a hacer.
Unas de estas intervenciones corrió a cargo de la Directora del Colegio Los Molinos que hizo lectura de un escrito que le habían hecho llegar y que personalmente fue el que mas me conmovió y que a continuación os pongo aquí:
HOMENAJE A MI PADRE
Hasta ahora, no se había contado la verdadera historia del comienzo del atletismo en Valverde y cómo Pepe Mantero se fue implicando en el deporte de nuestro pueblo.
Creo que os gustará escuchar como fue, la historia comienza así:
Hace unos 25 años aproximadamente, o un poco más, un grupo de niñas del Colegio Mª Auxiliadora fuimos a unas competiciones a un pueblo gaditano llamado “San José del Valle”, íbamos contentas, ilusionadas pero ….. al regresar a Valverde, no llegamos con la misma alegría con la que partimos, creíamos que el ganar lo era todo y lo único que ganamos fueron unas tremendas agujetas.
El padre de una de nosotras, al llegar a su casa le dijo a su hija que para ser un buen atleta había que trabajar y que él estaba dispuesto a prepararse para poder ser su entrenador, y así fue. Desde ese momento estuvo con ese grupo luchando y les dejó claro, desde el primer momento que estuvo con ellas, que lo importante era participar, vivir el ambiente, el compañerismo y que, por supuesto, las recompensas vendrían más tarde con el esfuerzo y la superación.
Pero …. aquí no acaba todo, el padre de esta niña trabajaba de carpintero con una jornada laboral de 9 de la mañana a 8 de la tarde, después se desplazaba a Beas para entrenar a un equipo de fútbol, entonces se preguntaréis de dónde sacaría el tiempo para podernos entrenar, pues lo sacó, todos los días, a las 8 de la mañana, recogía a cada una de nosotras en su Sinca 1200 y nos llevaba a entrenar al campo de fútbol de Triana, ¡qué valor! ¿verdad?.
Nunca tuvimos la más mínima queja, nos transmitía tanta ilusión y tantas ganas de trabajar que más de una se levantaba sin despertador y jamás ninguna se quedó dormida.
Con el trabajo fuimos superándonos día tras día hasta conseguir participar por primera vez en los campeonatos de Andalucía en 1982, obteniendo muy buenos resultados.
Si en esos tiempos hubiésemos tenido, a nuestro alcance, una de las cámaras de las que ahora tenemos todos, podríamos mostrar cómo transcurrían nuestros entrenamientos y ver cómo nuestro entrenador se las ideó para poder prepararnos en todas las modalidades. Para el relevo utilizó un trozo de barra de un cortinero, para enseñarnos el gesto de la jabalina se sirvió de un palo de fregona, para el salto de vallas hizo unos trípodes de madera entre los que dejaba tensada una guita y así un sin fin de anécdotas hasta poder comprar el material necesario.
Fueron unos años inolvidables, él siempre supo en cada momento qué decirnos cuando las cosas no salían como queríamos, corría por los laterales de las pistas al mismo tiempo que nosotras, si dejar de animarnos y si nos asustábamos con los demás atletas nos decía con su valverdeño auténtico ¡a éstas nos las chupamos!.
Ni que decir tiene de los viajes en autobús, nos contó historias, chistes, nos enseñó canciones, adivinanzas, siempre conseguía que el camino se nos hiciera corto y así fue transcurriendo el tiempo hasta nuestros días, siguiendo con la misma dinámica y el mismo entusiasmo en el deporte en general.
Para concluir decir, que la niña de la historia soy yo, Mariví, y nuestro entrenador mi padre, Pepe Mantero y como no he podido estar aquí con vosotros le dedico este relato y estas palabras:
Papá, espero que estés pasando una noche inolvidable y muy feliz con todos los presentes, tu familia, tus compañeros de fatiga y tus atletas. Estoy muy orgullosa de tí puesto que has sabido sembrar unas buenas simientes en todos terrenos de la vida, en tu casa, en tu trabajo y en tus aficiones.
Gracias por todos los aquí presentes, él se merece este reconocimiento porque ha dedicado parte de su vida al deporte y me consta que ha disfrutado con ello.
Te quiere….. Mariví.
Sin más, solo darle las gracias a mi hermana por esta carta donde reflejar perfectamente el carácter y personalidad de nuestro padre y en especial a Pepe Mantero (no el cura) por ser un padre ejemplar para todos nosotros sus hijos.
ente va siendo costumbre, El Barrio Viejo se va transformando poco a poco, se llena de alegría y juventud, reuniones de vecinos y asociación ultimando detalles para la celebración de su cruz, La Cruz del Barrio.
Atencioooooon, atencioooooooon, 









