Entramos en la ultima semana de septiembre, semana en la que desde hace mas de treinta año siempre me viene a la mente algún recuerdo de ese ultimo fin de semana del mes en el que La fuente de la Chorcha celebra sus fiestas en honor a La Virgen de la Salud.
Días entrañables, alegres y de gratos recuerdos entre familiares y amigos, todos reunidos en esa bodega de la casa de Mantero, los “SEÑORES CHICOS” jugando por los rincones, los padres comiendo, bebiendo y cantando, alguna que otra carzona del músico de turno, los chistes de mi padre, los revoltillos de mi madre; de cada año guardo en la memoria pequeñas historias, recuerdos de la infancia propios de esos días de fiestas.
Al pasar de los años, aquella fiesta iba pasando de ser la típica fiesta de una aldea que se celebraba a caballo entre EL ESTANCO, las casas de la aldea y el salón Hermandad a convertirse ese fin de semana en un lugar de marcha para los muchísimos valverdeño, triguereños, olontenses y beasinos que llenábamos las calles de la aldea, tantos acudíamos que en algunas ocasiones se volvia el ambiente hasta el punto de ser peligroso.
En uno de aquellos años, cuando yo andaba en la edad del chivarreo, recuerdo que mis padres no pudieron ir por motivos familiares y decidimos irnos una patulea y quedarnos allí en el garaje de la casa, nos tiramos toita la noche del viernes y parte de la mañana del sábado pegando motazos por la aldea, calle arriba calle abajo, una recua de diez o doce motos con sus correspondientes tubarros dando por sacos ( y ahora no quejamos del chavaleo ), pues bien , algún vecino debió de quejarse que a mediodía la pareja de civiles de Beas con el 4 latas aparcao en la puerta de la ermita parando al personal, cuando iba yo conduciendo la Puch Cóndor de mi amigo Felipe Mantero, que en ocasiones me dejaba conducir y el montado de mochila, cuando al pasar por la ermita uno de los guardias me levanta la mano en señal de alto, ¿que me creo yo con mi monumental caraja de costumbre?, pues que el buen señor me estaba saludando; mi respuesta al pasar a menos de un metro de sus narices y en tercera- ¡ EEEEEEA VAMOS ! -, y mi Felipe,- ¿pero que coño haces? Que ta dicho la guardia que te pares atontao-, – po yo que se Felipe -, po na mas, los dos mas cagaos que el bordo un nio y la motito encerra en el garaje a la esperar de que llegaran los retenidos y llevarnos luego toda la noche del sábado con el santo paveo recordando la historia.
Otro año que también nos quedamos en el garajillo, ya habíamos dejado la edad de las motitos, pero andábamos mas chivarros si cabía, nos paso como los del chiste,- el costo un golpe de botellas de Larios con su correspondiente refresco y un par de paquetes de salchichas Frankfurt con cuatro o cinco perritos de Peteco pa to el ganao (¿Dónde vas con tanto pan?)-, pues el sábado a medio día habíamos apurao con el comistrajo, ahora pues lo propio a apurar con el beberucheo, y entre copa y copa se nos presento una reunión de un amigo de Triguero que tenia casa allí, se tomaron un par de ellos y nos invitaron a su casa a seguir con la fiesta. Estando allí nos dice el triguereño, -entrar en la cocina y coger los vasos y se echáis lo que queráis- y mira cuando entro en aquella cocina y me da por mirar para el chinero , los ojos como plato, con toda el hambre del mundo que íbamos arrastrando, aquello parecía USISA, que viaje de latas de TEJERO y de REINA DEL GUADIANA, y le dije a mi amigo Nicolás,- migui, mira palla-, contestación del Becerro: -Ostia-, no nos dio tiempo de apurar el cubalibre y –po nada niños, que muchas gracias por la copilla-, annnnnn ¿pero ya se vais?, tomarse otra hombre que vais a ir cojos,- no no muchas gracias pero andamos cansaotes y vamos a pegar ya el costalazo -, bueno pues hasta mañana,-hasta mañana-.y tiramos pa casa que no las pelábamos con los chaquetones hasta las mamas de comida latina o lo que es lo mismo en lata, por lo visto no les debió de hacer mucha gracia a estos amigos porque ni hasta mañana ni hasta el día de hoy ( si ,ya lo se, que esta muy mal hecho, pero macho cuando el hambre aprieta…………..).
Bueno y así infinidades de historias y pamplinas que nos ocurrían, sobre todo cuando nos juntábamos cuatro cabras locas en la aldea por las fiesta.
Otros recuerdos menos locos pero también entrañables son los de esas diana con la Banda el Tirachino, con su tradicional parada en casa en busca del pucherillo o del café con dulce, ese Juan Fiscal diciéndome con esa mezcla de voces entre Constantino Romero, el Amarillo y Sergio “santacruz”, ¡Pedroooooooo, levantateeeee! y Juan Caporrito por detrás haciendo de las suyas, lastima que este año a alguno de la hermandad se la ocurrió la brillante idea de quitar de en medio la diana, seguro que algunos de los tirachinos la hacen por su cuenta, y ya luego en procesión parece que estoy viendo a Mantero diciendo como tienen que ponerse las mujeres en el paso para llevar a la Virgen hasta la casa siguiente (es tradición en casa que la porten ellas ) y diciéndole también a el menos pintao – a ti te toca decir los vivas este año-, en fin otro año mas viviendo la fiesta ( aunque este años un poco menos intensa por culpa de la despedida de soltero de mi hermano que será el sábado) y viendo en la calle a Nuestra Señora Virgen de la Salud.
Nada más que contarles de momento y desearle a todos los corcheros que pasen unas felices fiesta, y de camino me adelanto para que no me toque luego allí lo de los vivas: ¡VIVA LA VIRGEN DE LA SALUD!
-Besos y abrazos-




